29.10.2007

Culebreando

Le diste varias vueltas averiadas al espejo de fuego,

ni siquiera se te quemó una sola lágrima de pelo,

y te miraban atonitamente los brujos fugaces del desierto,

tenías el cuerpo glutinoso y enroscado de una víbora:

        "SSssiSSsiSSsiSssiSSssiSSssiSS!"

Pero nada te detuvo, te fuiste arrastrando hasta el cerro,

y un cuando llegaste a la cima, dibujaste nubes serpentinas

tinas

.

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